Otras dos personas fueron detenidas por personal de Gendarmería Nacional en el marco de la causa en la que se investiga el traslado de 470 kilos de cocaína. Los arrestos se concretaron durante una serie de allanamientos realizados en Famaillá y en la capital tucumana. Uno de los sospechosos arrestado había sido condenado en 2017 en el conocido juicio contra el clan Ale.

El viernes 5, durante un control de rutina, gendarmes detuvieron una camioneta en la ruta 157. Su conductor, Marcos Nacif, se mostró nervioso y, al inspeccionar la carga, los efectivos encontraron el estupefaciente, registrándose así el segundo secuestro más importante de cocaína en la historia de la provincia.

El fiscal federal Rafael Vehils Ruiz comenzó a investigar el caso y, en poco tiempo, logró importantes avances. Días después fue detenido Rodrigo “Icha” Chávez, ex candidato a concejal de Famaillá y propietario de una de las verdulerías más importantes de esa ciudad. El viernes, al enterarse de que existía un pedido de captura en su contra, se presentó Pablo Abraham, empresario oriundo de ese municipio.

Nacif fue el primero en declarar. Aunque la causa se encuentra bajo secreto de sumario, trascendió que aseguró haber sido contratado por un tercero para realizar un viaje, pero que desconocía cuál era la carga que transportaba. Este sospechoso es tío de Jorge “Pelaín” Nassif, actualmente detenido por una causa en la que está acusado de proveer drogas a puntos de venta del sur tucumano y de Termas de Río Hondo.

Chávez, según explicó su defensor Benito Allende, negó cualquier vinculación con el caso. Reconoció que la camioneta utilizada para trasladar la cocaína había sido de su propiedad, pero sostuvo que se la había entregado a Abraham como forma de pago por otro vehículo similar, sin haber concretado la transferencia correspondiente.

Abraham, asistido por Ernesto García Biagosch, decidió abstenerse de declarar hasta conocer las evidencias reunidas en su contra.

Varios allanamientos

Vehils Ruiz fue sumando indicios que le permitieron reconstruir parte de la operatoria investigada. El domingo por la noche se realizaron dos allanamientos en Famaillá. Uno tuvo lugar en el local gastronómico y boliche de Abraham; el otro, en el galpón de su empresa de transporte.

Se presentó un sospechoso del envío de 470 kilos de cocaína

Según fuentes judiciales, los gendarmes secuestraron computadoras y documentación considerada de interés para la causa. No encontraron drogas ni armas.

Ayer al mediodía se realizaron otras dos medidas. Una en una concesionaria ubicada en San Martín al 1.000 y otra en un departamento de la capital tucumana.

En el local comercial, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, secuestraron un teléfono celular y un vehículo. También realizaron un inventario de los 15 automóviles que se encontraban en el lugar y dispusieron la clausura de la concesionaria.

Las tres pistas del segundo mayor decomiso de cocaína de Tucumán que podrían conducir a los responsables

Durante ese procedimiento fue detenido Enrique Santos Catulo, un hombre con antecedentes en la Justicia Federal. En diciembre de 2017 fue condenado a cuatro años de prisión por integrar la asociación ilícita que, según la sentencia, habían conformado los hermanos Ángel “El Mono” y Rubén “La Chancha” Ale para lavar activos provenientes de distintas actividades ilícitas, entre ellas el tráfico de drogas. Según el fallo, utilizaba la concesionaria para canalizar y justificar ingresos del grupo.

El otro allanamiento se desarrolló en un departamento de Balcarce al 600, en pleno barrio Norte. Allí, según la información oficial, se secuestraron un vehículo, cheques de distintos valores y documentación de interés para la pesquisa.

En ese procedimiento fue detenido Ernesto Catulo Chamas, hijo del anterior sospechoso. Su nombre había sido mencionado durante el juicio al clan Ale, aunque nunca fue procesado.

Fuentes judiciales confirmaron además que se realizaron otras dos medidas: una en San Juan al 1.300, en la capital tucumana y otra en un local ubicado sobre la ruta 301, en Famaillá, que estaría vinculada a Abraham. Ambas arrojaron resultados negativos.

Sospechas

En la investigación, iniciada hace menos de dos semanas, todavía existen varios interrogantes sin respuesta. Uno de ellos es determinar si la droga efectivamente fue transportada por vía aérea y cuál era su destino final.

En la pesquisa aparece un posible hilo conductor: las concesionarias de automóviles. Nassif declaró durante un juicio realizado hace dos años que se dedicaba a la compra y venta de vehículos. Chávez aseguró que Abraham desarrollaba esa misma actividad. Ahora quedaron involucrados padre e hijo que también están vinculados al negocio automotor.

Hay temor en Famaillá por el secuestro de los 470 kilos de cocaína

Los investigadores deberán establecer si esas actividades comerciales eran legítimas o si algunas de ellas habrían sido utilizadas como pantalla para canalizar fondos provenientes del narcotráfico. Tampoco descartan que determinados emprendimientos hayan servido para el lavado de activos.

Por ahora no hay respuestas definitivas. Lo único concreto es que, a medida que avanzan los días, aparecen nuevos protagonistas, surgen más conexiones y la causa suma aristas que hacen cada vez más difícil anticipar hasta dónde llegará la investigación.